Escuché esta frase hace unos días y se quedó conmigo.
Creo que todos hemos vivido alguna vez esta experiencia: aparece una emoción que quisiéramos que desapareciera rápidamente, porque resulta tan incómoda que, por momentos, parece sentirse incluso en el cuerpo.
Queremos dejar de sentir tristeza, que se nos quite la rabia, encontrar una explicación para la angustia o simplemente recuperar la tranquilidad.
Y es comprensible.
Pero aquella frase me llevó a preguntarme:
¿Qué pasaría si, antes de intentar cambiar lo que sentimos, pudiéramos quedarnos un momento frente a ello?
No para alimentar la emoción ni quedarnos atrapados. Simplemente para reconocer que está ahí.
Porque huir no siempre significa ignorar. También podemos llenarnos de actividades, reaccionar rápidamente o irnos al otro extremo: intentar encontrar una explicación para todo lo que sentimos.
Y quizás comprendernos tampoco se trate de eso.
Hay emociones que llegan y pasan. Pero cuando algo aparece una y otra vez, tal vez valga la pena preguntarnos:
¿Qué puedo comprender de mí a través de lo que estoy sintiendo?
Quizás descubramos que detrás de un enojo también hay decepción. Que un miedo toca algo importante para nosotros. O que cierta reacción se repite en determinadas situaciones.
No para justificar lo que hacemos ni para quedarnos dando vueltas alrededor de la emoción.
Porque lo que siento forma parte de mi experiencia, pero no tiene que decidir por mí.
Y habrá momentos en los que no encontremos una respuesta.
También ahí necesitamos aprender a soltar.
Para mí, es entonces cuando el discernimiento cobra un lugar especial. No todo depende de nuestra capacidad para comprenderlo todo.
Podemos pedirle a Dios sabiduría para reconocer aquello que necesitamos mirar y confianza para entregarle aquello que hoy no podemos resolver.
No necesitamos llegar delante de Él con todo resuelto. También podemos llegar con nuestras preguntas.
En los procesos que acompaño, partimos de esta mirada: no buscamos solamente nombrar lo que una persona siente, sino comprender cómo eso se relaciona con lo que está viviendo.
No para encontrar explicaciones para todo, sino para ampliar la mirada y preguntarnos:
Ahora que comprendo un poco mejor lo que vivo, ¿cómo quiero elegir seguir?
Quizás por eso aquella frase se quedó conmigo:
“Esta vez, no voy a huir de lo que siento.”
Voy a reconocerlo.
Comprender lo que necesite ser comprendido.
Y aprender también a soltar.
Porque sentir no significa quedarme atrapada.
Y comprender lo que vivo puede cambiar la manera en que elijo seguir.
Con cariño,
Paola Vargas
Mentora Integrativa de Vida


Me llega esta frase en el momento justo porque estoy transitando un duelo de pareja desde hace 3 meses aproximadamente y es muy angustiante cuando dos personas se tienen que soltar amándose mutuamente. Hay días en los que todo va bien y otros en los que los recuerdos y la tristeza aflora hasta la lágrima. Permitirse sentir es también darse cuanta que uno está vivo y tener la gratitud sincera de haber pasado por esa experiencia.
Gracias por abrir tu corazón y compartir algo tan íntimo. 🤍 Soltar cuando todavía existe amor puede ser profundamente doloroso. Y qué valioso que, aun en medio de ese dolor, puedas reconocer la gratitud por lo vivido. A veces la tristeza y la gratitud caminan juntas. Permítete transitar este momento a tu propio ritmo, sin exigirte estar bien todos los días. Que poco a poco puedas mirar lo vivido con amor y seguir construyendo tu camino con esperanza. Un abrazo grande. 🤍
Qué interesante me resultó leerte porque siento que estoy aprendiendo justamente eso, a no esconderme de lo que siento, sea lo que sea, a mirarme con más cariño y a aprender a discernir de la mano de Dios para saber qué hacer con ello con todo eso que me sucede y que estoy aprendiendo a amar en mí 🤍 Gracias!
Qué alegría leerte y saber que estás recorriendo ese camino. 🤍 Aprender a mirarnos con amor, sin rechazar lo que sentimos, es también una manera de reconocernos y acogernos en nuestra humanidad. Y qué hermoso hacerlo de la mano de Dios, pidiéndole la sabiduría para discernir qué hacer con aquello que vamos descubriendo en nuestro interior. Porque no todo lo que sentimos necesita una respuesta inmediata, pero sí merece ser escuchado y comprendido. Gracias por compartir tu experiencia. Un abrazo grande. 🤍